“la isla blanca” es una obra que se basa en el espíritu del “cuento popular gallego” en su conjunto. Se mezclan los seres naturales, personas del mar y de la naturaleza, con seres sobrenaturales, meigas, mouros y tronantes. Se mezclan igualmente las situaciones naturales con las rigurosamente sobrenaturales.
Mario el marinero y su ayudante, Ayuso, van en busca de una isla muy peculiar: una isla blanca. Dejan en la playa a Flora, enamorada de Mario, y su madre. El viaje resulta tener más obstáculos de los previstos, pero los dos vuelven a casa con unos sacos de la arena, fina y blanca, de la isla que han bautizado con el nombre de “Sal”. La venta de esa “sal” resulta ser un buen negocio.
Vuelven a casa y descubren que el mouro, ayudado por la meiga, ha raptado a Flora y la ha convertido en una zarza, algo muy habitual para los mouros. Mario intenta comprar a Flora por un saco de sal, pero un tronante hace fracasar el plan.
El mouro, no obstante, traiciona a la meiga, quien jura venganza. Pacta con los humanos, no por afinidad a ellos sino por odio al mouro, y libera a Flora de la maldición. Como consecuencia, el mouro jura venganza a la meiga. Pero la meiga vuelve a pactar, en este caso con el mar, quien le concede 2 gotitas de agua para inundar la cueva del mouro. El hecho se produce y el mundo, por fin, se ve libre de los caprichos de Pepe Mouro.
Mario, en gratitud hacia el mar, quien ha colaborado muy activamente en la liberación de su novia, regala al mar el bien más apreciado que tiene: la Isla de la Sal. La isla se sumerge lentamente en el mar... Y así fue, y es cierto que así fuera, cómo el agua del mar se hizo salada.
La música (original de Peter Yde), obviamente, está inspirada en la música tradicional gallega y está interpretada digitalmente utilizando sonidos de instrumentos tradicionales.
Las partes cantadas son interpretadas a una, dos, tres e, incluso, cuatro voces simultáneas, interpretándose la voz del cantante/narrador en directo, siendo las demás voces (de marionetas) interpretaciones pregrabadas. |